ODA A AQUELLAS MANOS
17.
Manos mías, manos suyas, manos nuestras.
Manos suaves, delicadas, frágiles como papel.
Mis dedos juegan sobre las suyas,como juega el niño en su despertar,
tratando de descubrir texturas nuevas; hoy casi transparentes que desdibujan años de juventud.
Te suplico mano débil, tengas la fuerza para seguir tomando la mía.
Déjame perderme en la suavidad de tus años mozos,
y en las dunas que forman tus venas,que ya hoy, son tan notables como el día y la noche.
Esas manchas, manchas nuevas que me recuerdan a un cielo estrellado, a un camino incierto que puede llevarme a descubrir algo uniéndolas como puntos imaginarios.
Manchas que cuentan historias, que se vuelven libros abiertos al rozarlas y a la vez, que me marcan como un reloj de arena que el tiempo ya se está agotando.
Tiempo incierto, pero constante.
Les ruego no me dejen manos mías, no impidan que mis manos se fundan con las suyas para seguir sintiendo su calor latente, su abrazo al rozarlas y mi vida misma en ellas.
Manos que me dieron la existencia, manos que sufrieron, que vivieron y que hoy, se apagan sin darse cuenta.
Cada día un poco más.
Los años pasan y yo las añoro, y aunque aún siguen ahí, aquellas manos, sus manos, es inevitable entender que el reloj de arena sigue avanzando, y cada mancha que se agrega en sus dorsales, son aquellos granos del tiempo, que no paran y no dejan de caer.
Su tiempo es hoy manos mías, de seguir viviendo lo poco o mucho que les reste por vivir.
Pero les pido, que nunca se olviden que son frágiles, como el cristal más delicado de este mundo.
Y con el cuidado que precisa sostener algo así, les exijo, les imploro que nunca suelten las mias.
Ellas estarán ahí para sostenerlas , para abrigarlas como el mar abriga a la arena, para protegerlas como un día, ellas, aquellas manos, me protegieron a mí.
.............. ......................... ......................... .............................. Agua De Azahar

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