ODA A AQUELLAS MANOS
17. Manos mías, manos suyas, manos nuestras. Manos suaves, delicadas, frágiles como papel. Mis dedos juegan sobre las suyas,como juega el niño en su despertar, tratando de descubrir texturas nuevas; hoy casi transparentes que desdibujan años de juventud. Te suplico mano débil, tengas la fuerza para seguir tomando la mía. Déjame perderme en la suavidad de tus años mozos, y en las dunas que forman tus venas,que ya hoy, son tan notables como el día y la noche. Esas manchas, manchas nuevas que me recuerdan a un cielo estrellado, a un camino incierto que puede llevarme a descubrir algo uniéndolas como puntos imaginarios. Manchas que cuentan historias, que se vuelven libros abiertos al rozarlas y a la vez, que me marcan como un reloj de arena que el tiempo ya se está agotando. Tiempo incierto, pero constante. Les ruego no me dejen manos mías, no impidan que mis manos se fundan con las suyas para seguir sintiendo su calor latente, su ab...